Crónica de la temporada 2026

La temporada 2026 de Mako Pako ha llegado a su fin. Un año marcado por el inicio de una nueva etapa desde Zumaia, encuentros extraordinarios y unas condiciones meteorológicas que, una vez más, nos han recordado quién establece las reglas en el océano.

Crónica Mako Pako 2026

La temporada 2026 de Mako Pako ha llegado a su fin. Un año marcado por el inicio de una nueva etapa desde Zumaia, encuentros extraordinarios y unas condiciones meteorológicas que, una vez más, nos han recordado quién establece las reglas en el océano.

Este año comenzábamos una nueva etapa con nuestra propia embarcación y una nueva base de operaciones en Zumaia. Un cambio importante para Mako Pako, pero también una oportunidad para seguir explorando el Cantábrico, conocer mejor sus aguas y continuar desarrollando nuestro trabajo de observación de tiburones y otras especies pelágicas. La incertidumbre formaba parte de este “nuevo comienzo”. Aunque llevábamos años trabajando en esta nueva zona antes de traeros a ella, y sabíamos que funcionaba realmente bien, aun nos faltaba el conocerla mejor durante toda una temporada realmente. Y lo que no imaginábamos era que este primer año desde Zumaia terminaría ofreciéndonos algunos de los mejores resultados de nuestra trayectoria.

De lo más destacado de 2026 para nosotros, ha sido nuestra tasa de avistamientos. Un 100 % de durante toda la temporada. Es la primera vez, desde que comenzamos que completamos una temporada con avistamientos en absolutamente todas las salidas. En algunas jornadas hemos podido observar hasta ocho o nueve tiburones azules, aunque que, en otras, recordamos en concreto dos salidas, en las que el comportamiento de los animales hizo que los encuentros fueran más breves y discretos. Y es que encontrar un tiburón no significa necesariamente que la experiencia vaya a desarrollarse siempre de la misma manera. Hay días en los que los animales se muestran especialmente curiosos y otras ocasiones mantienen más las distancias. Esa variabilidad forma parte de trabajar con fauna salvaje en libertad. Los resultados de este año son especialmente positivos, pero no debemos olvidar que el océano es un entorno natural y los avistamientos nunca pueden garantizarse. Cada encuentro sigue siendo diferente y cada tiburón tiene su propio comportamiento.

Aunque los tiburones azules continúan siendo los protagonistas de nuestras expediciones, esta temporada, uno de los acontecimientos más sorprendentes tuvo lugar durante el mes de agosto, cuando encontramos grandes agregaciones de peces luna (Mola mola). En algunas jornadas llegamos a observar concentraciones de hasta 150 ejemplares formando grupos o agrupaciones más reducidas que se repartían sobre el horizonte en una misma zona. Ver tantos peces luna reunidos en aguas abiertas del Cantábrico fue uno de los momentos más inesperados de la temporada. La magnitud de las concentraciones observadas este verano convirtió aquellos encuentros en algo especialmente memorable.

Otro de los momentos más importantes de 2026 fue la observación de un nuevo comportamiento reproductivo entre tiburones azules (Prionace glauca). Durante una de las salidas de agosto, observamos cómo un macho comenzaba a perseguir a una hembra hasta producirse una mordida en la región dorsal, tras la cual ambos animales se sumergieron enganchados. El comportamiento observado fue compatible con un intento de cópula, aunque no pudimos confirmar que llegara a producirse el apareamiento.
Este encuentro tiene un significado especial para nosotros porque es la segunda vez que documentamos un comportamiento de este tipo durante nuestras expediciones. La primera observación tuvo lugar en 2023, y fue objeto de una publicación científica. Poder registrar nuevamente un comportamiento tan poco habitual representa una oportunidad para seguir aportando información sobre la biología y el comportamiento de esta especie en el Cantábrico. Además, demuestra que nuestras salidas pueden convertirse en espacios de observación de acontecimientos que difícilmente podrían planificarse de antemano. La presencia continuada en el mar, la atención al comportamiento de los animales y la recopilación sistemática de información permiten que encuentros aparentemente fortuitos puedan adquirir también un valor científico.

Pero no todas las observaciones de la temporada han sido positivas. Una de las ausencias notables de esta temporada ha sido la del marrajo (Isurus oxyrinchus). Esto no significa que el marrajo haya desaparecido de las aguas del Cantábrico, pero sí es una ausencia que nos llama especialmente la atención. Se trata de una especie pelágica cuya presencia y distribución pueden variar considerablemente, y nuestras observaciones representan únicamente una parte limitada de lo que sucede en el océano. Aun así, continuar registrando tanto las especies observadas como aquellas que dejamos de encontrar es importante para comprender mejor los cambios que pueden producirse a lo largo del tiempo.

Si algo nos ha recordado 2026 es que trabajar en el Cantábrico significa aceptar sus condiciones. Después de un verano con jornadas extraordinarias, la llegada de septiembre trajo un cambio importante en la meteorología. Los sucesivos temporales, el viento y el estado de la mar nos obligaron a cancelar gran parte de las salidas previstas durante las últimas semanas de la temporada. Desde mediados de septiembre, las cancelaciones llegaron a representar cerca del 90 % de las salidas programadas. Fue un final complicado, especialmente después de unos meses de verano tan positivos. Cada cancelación supone una decepción para quienes llevan tiempo esperando vivir esta experiencia y, por supuesto, también representa una dificultad para una actividad como la nuestra, que depende completamente de las condiciones del océano.
Pero hay algo que siempre hemos tenido claro: la seguridad de las personas está por encima de cualquier salida, de la misma manera que disfrutar de una experiencia dentro de unos márgenes que realmente permitan disfrutarla. Trabajamos en mar abierto, lejos de la protección de la costa, y las decisiones deben tomarse respetando los límites que imponen el viento, el oleaje y las condiciones de navegación. El mar no entiende de calendarios, reservas ni expectativas.

En resumen este año ha supuesto mucho más que un cambio de puerto. Ha sido el comienzo de una nueva etapa para Mako Pako, nuevas zonas de trabajo y la oportunidad de seguir desarrollando un proyecto que nació de nuestra fascinación por los tiburones y el océano. Nos quedamos con los encuentros, con las observaciones inesperadas, con las personas que nos han acompañado y con todo lo que hemos aprendido durante estos meses. También con las jornadas que no pudimos realizar y con la certeza de que el Cantábrico seguirá poniéndonos a prueba. Os agradecemos a todas las personas que habéis participado en nuestras expediciones, a quienes habéis confiado en nosotros y a quienes seguís apoyando este proyecto.

Ahora toca preparar la próxima temporada, seguir aprendiendo y continuar explorando ese océano que, incluso después de tantos años, todavía consigue sorprendernos.

Nos vemos en el Cantábrico en 2027